De Sascha Fitness y otras pasiones…

No lo niego, la sigo por las redes sociales, guardo sus recetas y no sólo detallo sus fotos de Instagram, también leo los comentarios de sus seguidores y detractores. Es todo un boom mediático, todo un boom 2.0 que invade nuestros sentidos y nos lleva algunas veces a querer ser como ella, tan fornida pero tan flaca, tan rubia natural, tan cabello perfecto, tan piernas soñadas. Quisiéramos tener su voluntad para levantarnos a las 4:00 am y hacer ejercicios cardiovasculares sin haber desayunado, o el tiempo para hacer ejercicios no sé cuántas horas al día a pesar de los múltiples roles que debemos cumplir diariamente. Quisiéramos también tener la colección de shortcitos cortitos que ella tiene, ¡pero que nos queden así como le quedan a ella! (que en mi caso, tendría que volver a nacer y cambiar de padres para evitar a toda costa la genética italiana que llevo impresa en mis piernas carnosas).
Caricatura de Maitena.
Me gusta seguirla, es como un placer culposo; ella no existiría si no fuese por la cantidad de gente que sigue sus consejos, hace sus ejercicios y come su comida. Los consejos que da son muy útiles, algunos difíciles de seguir y otros simplemente la transición de un estilo de vida a otro (cosa que en estos tiempos es necesario hacer). En pocos meses se ha convertido en una diva, la han entrevistado en todos los medios venezolanos y ha llegado hasta NotiMujer de CNN. A diario vemos su evolución, cómo se alimenta y se prepara para una competencia, y cómo hace de mujer maravilla (porque madruga, cocina, atiende a la bebé, asesora al esposo, va a entrevistas, asesora a pacientes, entrena, etc., etc., etc.).
Aunque es un modelo para la mayoría, también recibe críticas ¡y ella reacciona y responde! entonces aumenta el número de fotos en shortcitos (“me da la gana de ponérmelos”) y mensajes directos a quienes la atacan diciéndole “exhibicionista”, demostrando quizá lo novata que es en el arte de ser una celebridad venezolana. Pero sus fanáticos la defienden con locura, aman sus botas, su camisa “Soft Kitty”, sus forros de iphone y su cartera Furla animal print.
He hecho algunas de sus recetas, una de ellas fue la de unas panquecas de chocolate. Las hice muy emocionada, pensando que al fin podría desayunar el rico y nutritivo alimento sin engordar dos kilos cada vez que lo hacía, pero la experiencia fue literalmente tan frustrante como un mal polvo, han sido las peores panquecas que me he comido en la vida, pero fue culpa mía no de Sascha.
Bueno, lo importante no es eso, lo importante es que ese afán del cuerpo perfecto se ha trasladado inevitablemente a las redes sociales, convirtiéndose casi en una enfermedad y obsesión colectiva. Hay consejos por todos lados, satanización de los carbohidratos, la moda de la Whey protein, el reto de las seis semanas de dieta, el boom de los alimentos orgánicos, de las dietas crudas y macrobióticas, de entrenar duro; la moda del maratonista (porque ahora todos son corredores), la moda de mostrar lo que comes y presentarte como saludable, la moda de fotografiarte sudado después de una ruda sesión de entrenamiento Crossfit o Insanity, el detox mensual a punta de puro jugo, el desenfreno por seguir modelos, por imitarlos y la evidencia de los vacíos de líderes que muchos tenemos.
Pero no hay que ser desagradecido, al contrario, esta gente sin ánimo de lucro cumple una labor social, aconseja a los demás porque quiere, y los consejos son buenos y efectivos. Cada día tienen más seguidores y eso les permite un mercadeo efectivo. Eso les da permiso de mostrarse más allá de los músculos y la buena alimentación.
Lo que me preocupa un poco es la farándula de todo esto. Desde que escribo para una revista de salud sé que cada cuerpo es distinto y que uno viene cargado genética y familiarmente de ciertas configuraciones estructurales. Lo que quiero decir es que cada quien necesita un plan personalizado acorde con sus necesidades y posibilidades. No todos podemos hacer la misma dieta ni la misma rutina de ejercicio. No todos podemos ser Sascha Fitness. Dificulto que una persona con problemas de colon como yo, por ejemplo, pueda eliminar por completo los carbohidratos y las frutas, esos que tienen la fibra que necesito.
Creo en la buena alimentación, pienso que sí es necesario asesorar y ayudar a la gente que se alimenta muy mal desde que nace, que tiene muy malos hábitos, esos que al crecer son muy difíciles de dejar. Las dietas no son un juego, yo creo que lo importante es aprender a alimentarnos bien (no dejar de desayunar, aumentar la cantidad de vegetales y frutas y evitar el azúcar y la grasa lo más que se pueda). También hay que moverse, hacer ejercicio al menos tres veces por semana. Todo esto es básico y debería ser una materia en el colegio, porque necesitamos estar y sentirnos saludables.
La gente debe conocer lo que su cuerpo necesita o lo que le hará daño, con cuánto tiempo cuenta para tener una vida saludable, cuánto dinero tiene para dedicarle a la dieta y cuántas ganas tiene de convertirse en top model… La gente debe pensar primero en su salud, lo demás (que es maravilloso) debería ser un complemento. Es bueno que los líderes que uno sigue también lo sepan.
Fuente: http://casosycosasdecualquiercosa.blogspot.com/2013/05/de-sascha-fitness-y-otras-pasiones.html

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